
A día de hoy, el modelo más habitual de trabajo en España en lo relativo a los proyectos de edificación es aquel en el que el promotor contrata la elaboración completa del proyecto (Anteproyecto, Básico y de Ejecución) a un único proyectista.
Dicho proyectista lo desarrolla íntegramente, incorporando durante alguna fase de proyecto a las diferentes disciplinas de la ingeniería cuando así lo considere oportuno y necesario.
Una vez finalizado el Proyecto de Ejecución, el mismo se lo entrega al promotor para que pueda ser licitado, adjudicado y construido por la/s empresa/s constructora/s elegida/s.
Ese mismo proyectista único, en su papel de director de obra, y junto con el director de ejecución son los que dirigen la obra y atienden consultas del resto de agentes.
No obstante, este modelo de trabajo y su extendido uso poco a poco van cambiando y derivando hacia nuevos modelos, los cuales se exponen en el apartado siguiente.
Cabe señalar que la metodología de trabajo descrita es la que se suele seguir para la mayoría de obras de edificación, aunque en obras muy grandes o muy pequeñas es común que se trabaje de otra manera. Por ejemplo, en grandes obras es bastante habitual que se cuente siempre y desde el primer momento con un equipo multidisciplinar, y en pequeñas obras no se suele requerir la participación de distintas especialidades, siendo lo habitual que un único proyectista elabore el proyecto completo sin ninguna colaboración.
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